El declive de popularidad de Trump en contexto
Donald Trump se encuentra en un momento de notable impopularidad, cuyo declive ha sido persistente desde el inicio de su mandato y se ha profundizado con la escalada del conflicto en Irán. Actualmente, su índice de aprobación se sitúa en mínimos históricos de su segundo mandato, con un 38,5% según el agregador de Nate Silver, mientras que la desaprobación alcanza un máximo del 58,1%, resultando en un índice neto negativo cercano a -20 puntos. Estas cifras no solo marcan un récord personal para Trump en esta etapa, sino que lo colocan entre los presidentes menos populares de la historia reciente de Estados Unidos, muy por debajo de niveles similares durante mandatos previos, incluido Joe Biden en momentos críticos.
Este descenso en la aprobación está vinculado de forma directa con la situación económica, particularmente la inflación, que ha alcanzado en abril de 2026 un 3,8%, el nivel más alto en tres años. El aumento de los precios de la energía, con la gasolina a un promedio de $4.50 por galón, ha sido un factor clave para esta escalada inflacionaria. El índice de precios al productor, indicador adelantado de la inflación, registró un preocupante 6% a principios de semana, un dato muy por encima de las previsiones y el más alto desde diciembre de 2022.
Inflación, conflicto geopolítico y consecuencias económicas
El conflicto bélico en Irán ha exacerbado la problemática económica al interrumpir el tráfico en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo y gas mundial. La persistencia del enfrentamiento y la falta de avances en negociaciones, con ambos bandos manteniendo posiciones maximalistas, dificultan la reapertura del paso marítimo en el corto plazo. Informes recientes indican que Irán podría sostener un bloqueo naval por meses, un escenario que agrava la escasez y eleva los precios internacionales del petróleo.
Estas condiciones, sumadas a la tensión política interna, han impedido que Trump revierta la percepción negativa sobre la economía, a pesar de sus promesas de controlar la inflación. El impacto electoral de esta situación no se ha reflejado de manera inmediata en un aumento del apoyo demócrata, debido a factores estructurales como el gerrymandering republicano y decisiones judiciales que restringen contrapesos políticos en estados clave.
Un giro reciente en las encuestas electorales
Hasta hace poco, las elecciones intermedias se perfilaban como una competencia reñida sin un claro favorito. No obstante, las encuestas más recientes indican un cambio importante. Diversos sondeos realizados entre finales de marzo y abril muestran que los demócratas han abierto una ventaja de entre diez y quince puntos sobre los republicanos en la intención de voto para la Cámara de Representantes. En particular, una encuesta de Atlas Intel, reconocida por su precisión en elecciones recientes, reporta una ventaja demócrata del 15%, con un respaldo abrumador entre jóvenes de 18 a 29 años.
Este avance repentino en las cifras de intención de voto parece estar íntimamente relacionado con el deterioro económico y su percepción entre la ciudadanía, mayoritariamente desfavorable hacia la gestión republicana. De mantenerse estas tendencias, la posibilidad de que los demócratas aseguren un barrido electoral adquiere mayor verosimilitud, aunque la volatilidad y las incertidumbres inherentes al contexto global y local recomiendan cautela en las proyecciones definitivas.


