¡Qué aventura!

Llevaban meses caminando y 5000 km atravesando desoladas y desérticas tierras enemigas. Armaduras, grebas, escudos, yelmos y lanzas hacían rugir la disciplinada y alargada fila que en primavera era casi interminable y resplandecía bajo el sol. Estaban entrenados para soportar largas marchas sin descanso, era su trabajo, era su forma de vida, eran la mejor infantería del mundo conocido. Pero ahora, aquel abrasador sol del estío no daba tregua durante el día. Por la noche el frío penetraba hasta los huesos y mordía y agarrotaba todos sus músculos.

Desde que habían entrado en aquel enorme país, la lucha continua contra enemigos sin piedad se había convertido en su compañera inseparable. La traición había acabado con todos sus jefes. Solo un inesperado desconocido, un tal Jenofonte, había sabido tomar el mando, dirigirlos y, por el momento, salvarlos. Solo había una opción: permanecer unidos, de otro modo no sobrevivirían. Lo único que podían hacer era apretar los dientes y continuar hacia adelante, marchando, hombro con hombro, paso a paso, por aquellas agrestes y polvorientas tierras.

La gran aventura comenzó cerca Jonia, a orillas del Egeo. Juntos atravesaron Asia Menor, el desierto de Siria, descendieron siguiendo el curo del Tigris hasta el corazón de Babilonia, hasta lo que hoy es Bagdad. La única esperanza de volver sanos y salvos a casa era permanecer y luchar unidos.
Mapa de la Ruta de los 10.000
Fuente: cambridge.org
La gran aventura comenzó cerca Jonia, en la costa de Asia Menor, a orillas del Egeo. Juntos atravesaron Asia Menor y el desierto de Siria. Después descendieron siguiendo el curso del Tigris hasta el corazón de Babilonia, hasta lo que hoy es Bagdad. La única esperanza de volver sanos y salvos a casa era mantenerse unidos y luchar sin descanso.
Mapa: Ruta de los 10.000
Fuente: cambridge.org

De repente, tras meses de férrea y disciplinada marcha, oyeron su deseo, su sueño, el grito: «Thalassa, thalassa!» (¡el mar, el mar!). Era imposible. No lo podían creer. Corrieron pendiente arriba hacia aquellos desventurados y gesticulantes locos. Sin duda el agotamiento les habría hecho perder la cabeza. Pero todo cambiaba en un segundo, de la desesperación de los últimos metros de ascenso desenfrenado a la incredulidad de la cima. ¿Sería de nuevo otro espejismo? Si lo era, jamás habían visto otro más realista. Algunos ya chapoteaban extasiados de alegría, otros, en desorden, corrían frenéticamente hacia la orilla para arrodillarse y dar gracias a los dioses. ¿Estaban de verdad salvados? Aún les quedaba recorrer la costa en busca de alguna poli en la que embarcar rumbo a casa y tratar de olvidar del infierno persa.

De nuevo el Frente Oriental

Hace ya tres años, Volodimir Zelensky, un actor sin experiencia militar, un Jenofonte moderno, unió a todos, encabezó algo increíble. Casi nadie confiaba en ello, tampoco el que suscribe. ¿Resistir la marea rusa? Lo lograron porque no sabían que era imposible. Más tarde, al ver su éxito, les llegó la ansiada y urgente ayuda. Sin embargo, tres años después, la moral está rota, los amigos parecen más débiles y los enemigos más fuertes. Las promesas de ayuda parecen haberse evaporado repentinamente ¿Es esto lo que puede esperar el pueblo ucraniano de las propuestas impuestas por los nuevos dirigentes de los EEUU?

Se intenta obligar a ambas partes a firmar la paz pero, si finalmente se firma ¿será esta paz forzada el «mar salvador» que les espera a los ucranianos y al resto de europeos? ¿Cuánto tiempo durará? Jamás debemos perder de vista todas esas lecciones del pasado para un futuro sombrío que parece que nos espera.

Volodymyr Zelensky, un antiguo actor convertido en líder inesperado y nombrado persona del año por la revista Times en el año 2022. Un Jenofonte moderno que lleva tres largos años liderando la resistencia ucraniana contra el empuje ruso.
Fuente: dire.it
Volodymyr Zelensky, un antiguo actor convertido en líder inesperado y nombrado persona del año por la revista Times en el año 2022. Un Jenofonte moderno que lleva tres largos años liderando la resistencia ucraniana contra el empuje ruso.
Fuente: dire.it

¿Nuestra única opción?

«Lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con creciente confianza y cada vez con más fuerza en el aire, defenderemos nuestra isla, cualquiera que sea el costo, lucharemos en las playas, lucharemos en los aeródromos, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas; nunca nos rendiremos». Sorprende la tranquilidad y la firmeza con que Winston Churchill se dirigía a sus compatriotas el 4 de junio de 1940. El Reino Unido parecía haberse quedado solo ante un enemigo colosal pero la confianza no abandonó a otra figura destinada a dirigir a su nación en los momentos más oscuros. Sin la ayuda del mar y de unos aliados fuertes, no hubiera podido hacer más que resistir, pero ¿por cuanto tiempo? Llegado el caso ¿podría Europa repetir aquella gesta?

W. Churchill había comenzado su carrera militar muy joven. Fue destinado a la India y participó en la guerra contra los derviches en Sudán y en la II Guerra Bóer. Durante la I Guerra Mundial fue Primer Lord del Almirantazgo.  En 1940 se convirtió en el elegido para dirigir a Gran Bretaña en su prueba más dura, la II Guerra Mundial
Autor de la fotografía: Yousuf Karsh, 1941
Fuente: ottawacitizen.com
W. Churchill había comenzado su carrera militar muy joven. Fue destinado a la India y más tarde participó en la guerra contra los derviches en Sudán y en la II Guerra Bóer. Durante la I Guerra Mundial fue Primer Lord del Almirantazgo. En 1940 se convirtió en el elegido para dirigir a Gran Bretaña en su prueba más dura, la II Guerra Mundial
Autor de la fotografía: Yousuf Karsh, 1941
Fuente: ottawacitizen.com

Es muy claro el mensaje que nos lanzan Jenofonte y Churchill, tanto el griego en su relato de la Anábasis, la retirada de los 10.000, como el británico en su alocución al pueblo británico: si no nos unimos con firmeza y determinación en un esfuerzo común, jamás sobreviviremos en la tierra hostil en la que nos movemos. Una tierra que, como las arenas movedizas de una ciénaga, amenaza con tragarnos. Aquella Europa que soñaban nuestros abuelos entre los rescoldos del apocalipsis y bajo el cielo tormentoso que le siguió; esa Europa que fueron construyendo nuestros padres con su sudor, su miedo y su esperanza; esta Europa que hemos heredado ¿está en peligro?

Vivimos en una burbuja de riqueza y libertad, un sueño del que muchos no son conscientes, porque no conocen otra realidad. Estamos descubriendo que es sumamente frágil. Una ráfaga violenta de vientos nacionalistas podría arrastrarla, como a una pluma, a lugares insospechadamente oscuros. O hacerla estallar como una pompa de jabón. Debemos darnos cuenta de que si no nos unimos, podría estar llegando a su final. Aunque lo detestemos, aunque nos opongamos, podría llegar el momento en que tengamos que volver a tomar las armas para defender nuestros ideales, nuestras libertades.

La actitud de nuestros antiguos aliados está llevando a la Unión Europea por caminos que, al revisar aquellos viejos y carcomidos diarios de viaje que creíamos olvidados, nos resultan inquietantemente familiares ¿Seríamos capaces de soportar lo que soportaron nuestros abuelos en España y en Europa?¿Estaríamos dispuestos a ello? Parecían escenas ya imposibles, como apolillados recuerdos en blanco y negro de antiguas películas. Sin embargo, la triste realidad es que, desde hace siglos, Europa se enfrenta a este escenario cada tres o cuatro generaciones. Espero y deseo que jamás tengamos enfrentarnos a esa prueba de fuego pero, para ello, no debemos olvidar las lecciones del pasado para un futuro sombrío.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *