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Ya formas parte de la familia Bye Bye Viernes!

  • De Qadesh a la IA: pensamiento crítico y ética, la última trinchera
    Ahí está realmente el quid de la cuestión: ¿cómo utilizamos los humanos los avances tecnológicos? En mi opinión, la clave está en el uso responsable junto con la cultura (entendida como el conjunto de conocimientos que permite desarrollar un juicio crítico) y la ética.
  • Timothée Chalamet no entendió Marty Supreme
    Entre la fábula moral de Safdie y el discurso aspiracional de Hollywood, Chalamet ha elegido su propia lectura: la ambición
  • Trump lo tiene claro: la fuerza militar es su única justicia
    Aún no se habían apagado los ecos de las doce campanadas que anunciaban el nuevo año cuando todo ocurrió. Los sones de los villancicos solo se escuchaban en algunas casas y contadas tiendas. En realidad, todo eso está pasado de moda aunque haya luces por todas partes, la gente luzca un gorro rojo y blanco
  • Un mundo a sangre y fuego: la guerra ha moldeado a la humanidad
    Muchas veces me he preguntado por qué siempre es la guerra la que aparece de forma obsesiva en los libros de historia y no los avances científicos o médicos. La respuesta es sencilla, es la guerra la que ha moldeado a la humanidad, la que nos ha hecho como somos desde que el mundo es mundo. Tristemente, ha sido la guerra la que ha impulsado nuestros avances científicos, técnicos y hasta médicos. ¿Acaso no es Atenea, la diosa de la guerra, también de la sabiduría y de las artes? Lamentablemente, lo seguirá haciendo per saecula saeculorum.
  • El destino del Tirillas y la inquietante mutación urbana
    Las ciudades llevan décadas mutando; su población más joven ha sido expulsada, se ha ido eliminando la vida social y económica de sus núcleos centrales ¿Dónde terminará todo esto?
  • La vorágine de Gaza: la guerra interminable en Palestina
    Eloí, Eloí, Lamá sabactaní? Es lo que Jesucristo dijo, según San Mateo, cuando sufría aquella larga agonía, clavado en la cruz, en el monte Calvario, justo antes de morir. Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado? es lo que tantos y tantos gazatíes murmuran mirando al cielo desde hace ya dos interminables años.
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