Roberto Ruiz Rodiño

Roberto Ruiz Rodiño

Licenciado en Historia, la Universidad de Cantabria es su alma mater. Con un pedacito de su corazón entre España, Italia, Irlanda y Polonia. Conversador y amante de las pequeñas y grandes historias. Apasionado de los viajes, la lectura, el cine, la escritura. Disfruta del rugby, la brisa marina, la buena mesa y la sobremesa. Verdiblanco hasta la médula, sufre con el Racing de Santander. Profesor de ELE, Historia y Cultura de España, guía turístico y traductor... Ahora, inmerso en una nueva reinvención, el destino le ha llevado a Bye Bye Viernes.

¡Cuidado con los Idus de marzo!

Me pregunto si es posible que D. Trump y E. Musk ignoren, como César, las amenazas que surgen de la concentración de poder que pone en jaque a la democracia más grande del mundo. Trump recuerda, en cierto modo, a César invocando un mandato casi divino.

Rien ne va plus! La banca siempre gana: El HSBC como paradigma

25/07/2025
La impactante historia de 160 años, culminados con escándalos financieros, corrupción y destrucción ambiental. ¿Te lo vas a perder? ¡Juego, set y partido! El día 8 de junio de 2025, un Carlos Alcaráz imparable, levantó por segunda vez la enorme copa que se entrega al ganador del Queen’s Club Championships.

De los zares a Putin, Rusia como ejemplo del eterno retorno

06/07/2025
Rusia es el paradigma de poder cíclico del eterno retorno: su influencia oscila como un péndulo encadenando épocas de hegemonía con otras de crisis profunda. Sin embargo, ninguna de ellas dura mucho. Del mismo modo, cabe preguntarse si, desde los zares, ha cambiado realmente algo en su forma de gobierno

De Núremberg a Gaza: una proposición indecente

14/02/2025
Cómo se corrompe una ciudad. Las cantarinas aguas del Pegnitz hicieron de Núremberg una ciudad bien comunicada y favorecieron el comercio con los territorios del centro de Europa. También la Goldene Straße contribuyó a ello desde el s. XVI, una vía que llegaba hasta la espléndida Praga. En aquellos días

Luna llena, paz en la tormenta

03/01/2025
Por las noches se les oye reír y cantar junto al fuego, tocando la balalaika, o como se llame esa especie de guitarra pequeña. Me gusta su sonido. Suelen cantar canciones tristes, entiendo alguna palabra que se parece a las que me enseñó Aga. Creo que hablan de sus madres,

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Dadme una naturaleza salvaje

«Deberíamos partir en la más corta caminata, tal vez, con el espíritu de la aventura eterna, para no regresar jamás; preparados para
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