Desconozco mi futuro; no tengo ni idea de hacia dónde me dirijo. No me quejo, ha sido una opción deliberada la de ir con la corriente y dedicar los últimos meses a las oportunidades que se me fueran presentando, que no han sido pocas. Siempre he tenido sitios a los que ir y cosas que hacer. Lo cierto es que he sido tremendamente afortunado. No he dejado de conocer a gente maravillosa mientras descubría Europa. Y lo que aún me queda…

El proyecto de voluntariado en el que me encuentro ahora es mi único compromiso restante. Después de estos dos meses en las Alpujarras, volveré a reencontrarme con la incertidumbre y las líneas de mi futuro se vuelven a desdibujar. Sí que hay un par de ideas, claro está. Colegas que van a necesitar ayuda en sus propios proyectos alrededor de Europa, intereses propios de seguir explorando países nuevos y estilos de vida alternativos, la intención de asentarme en un mismo sitio aunque sea por unos pocos meses y entrar en el mundo laboral, Workaways y Woofings con una pinta increíble en los que poder seguir aprendiendo sobre agricultura y permacultura, amigos esparcidos por el mundo a los que extraño y me encantaría visitar, una relación a la que me gustaría dar el espacio para que florezca y a la que todo este tute no beneficia…

Soy consciente de que muchas de estas ideas se contradicen entre sí, y de hecho, dependiendo del día en que me preguntes, te daré una respuesta distinta de lo que quiero hacer en mi futuro próximo. Lo cierto es que no tengo la menor idea. Imagino que mi camino se irá formando solo, como hasta ahora ha sido. Intento no pensar mucho en ello y estar presente en éste proyecto. Estamos haciendo cosas maravillosas aquí en Órgiva.

El proyecto está organizado por Semillistas, organización dedicada a la restauración forestal ecosocial mediterránea. Utilizan métodos innovadores de siembra directa en campo de semillas mejoradas, en vez de la tradicional plantación de árboles. Aprenden a base de prueba y error, y están llegando a conclusiones inauditas en el campo, lo que los convierte en uno de los proyectos más punteros e interesantes del momento. Por si fuera poco, no tienen intención alguna de capitalizar o explotar estos avances, sino de compartirlos de forma desinteresa con el resto del mundo para poder ayudar a reforestar todos los lugares que lo necesiten del modo más efectivo posible.

Foto de Órgiva tomada desde Sierra de Lújar.

Combinamos el trabajo de campo en Sierra de Lújar con un estilo de vida calmado (pero nada anodino) en Órgiva, un pueblo repleto de eventos y cosas qué hacer. Esto se debe a que esta región es popular por estar llena de comunidades de estilo de vida alternativo y comunas hippies, lo que convierte a éste pequeño poblado en el centro de comercio de todas estas personas. El resultado es una inesperada mezcla de típico pueblo andaluz con un centro de reunión new age en el que se oyen decenas de lenguas y en el que actividades de carácter espiritual se suceden. Yo ya he asistido a sesiones de Yoga, Innerdance, conciertos de música alternativa y círculos de canto. Me estoy enamorando de Órgiva pues carece del ritmo frenético de las ciudades, pero no deja de ofrecer oportunidades, además de estar rodeado por Sierra Nevada y Sierra de Lújar, lo que hace que estés donde estés veas imponentes y bellas montañas a tu alrededor. Es un lugar de lo más especial al que estoy seguro que volveré.

De momento me dedico a conectar con este sitio y del futuro ya me preocuparé cuando éste me pique a la puerta. Para entonces seguro que ya sabré cuál es el camino a seguir. Hasta ahora siempre ha sido así.